De fabricar para toda la vida a fabricar para usar y tirar: La polémica de los chucks Jacobs ¿Por qué los chucks de antes duraban décadas y ahora no?
- Área Académica de Metalurgia

- 26 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Durante décadas, el nombre Jacobs fue sinónimo de calidad en portabrocas (chucks) para taladros. Su versión fabricada en EE. UU. en los años 50 se convirtió en un estándar industrial: robusta, precisa y prácticamente indestructible. Hoy, sin embargo, los mismos chucks llevan la misma marca, pero se fabrican en China. ¿Qué cambió realmente?

1. El peso de la historia
El chuck Jacobs de 1950 era una obra de ingeniería clásica: acero endurecido, rodamientos de bolas sobredimensionados y tolerancias muy cerradas. Estaba diseñado para durar décadas en talleres donde el taladro trabajaba casi todos los días.
Hechos en EE. UU., su manufactura seguía procesos más lentos pero más rigurosos.
Cada pieza era rectificada con precisión.
Se pensaban para repararse, no para desecharse.
Hoy, con la globalización y la presión por reducir costos, la producción migró a Asia, especialmente China. La pregunta es inevitable: ¿se mantiene la calidad?
2. Materiales: de acero al “acero económico”
El acero americano de mediados del siglo XX era famoso por su pureza y tratamientos térmicos controlados. Eso le daba una resistencia increíble al desgaste.
En el modelo antiguo, las mordazas rara vez se deformaban.
El sistema de rodamientos funcionaba suave incluso tras años de uso.
En el modelo moderno, aunque se ve estéticamente pulido, los expertos reportan:
Acero más blando o con tratamientos menos consistentes.
Vida útil más corta bajo uso intensivo.
Posible juego en las mordazas después de pocos años.
3. Diseño: lo que se gana y lo que se pierde
El diseño del chuck nuevo mantiene la misma geometría general, pero hay diferencias clave:
Antiguo (EE. UU.): grabados profundos, mecanizado visible, acabado robusto y sin adornos.
Nuevo (China): logo estilizado, superficies más lisas, pero menor “sensación de masa”.
Lo más polémico: hoy se busca producir rápido y barato, incluso a costa de perder la mítica durabilidad.
4. El eterno debate: precio vs. calidad
Un chuck viejo Jacobs todavía puede estar funcionando perfectamente después de 60 años.
El chuck nuevo, aunque cumple para la mayoría de usuarios, difícilmente alcanzará esa longevidad.
Esto plantea una pregunta dura:👉 ¿Preferimos herramientas hechas para durar toda una vida o productos más baratos, reemplazables cada pocos años?
5. ¿Nostalgia o realidad?
Algunos dirán que criticar lo fabricado en China es pura nostalgia, pero los talleres lo confirman: la diferencia en durabilidad existe. No es un mito. El problema no es que se fabrique en China, sino el estándar de calidad que las marcas exigen en su producción.
El Jacobs de 1950 sigue siendo una leyenda viva que muchos artesanos buscan en mercados de segunda mano. El moderno, aunque funcional, refleja un cambio de época: la industria pasó de fabricar herramientas “para toda la vida” a producir consumibles que acompañan el ciclo de usar y tirar.
⚠️ La gran pregunta que queda para el lector:¿Somos responsables como consumidores al aceptar esta baja de calidad solo por pagar menos, o son las marcas las que traicionaron su propio legado?










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