Cómo Restaurar Faros Opacos con un Simple Trozo de Tecnopor
- hace 10 horas
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Si tienes auto desde hace algunos años, seguro ya notaste ese detalle incómodo: los faros comienzan a verse amarillentos, opacos y sin brillo. No solo afecta la estética. También reduce la visibilidad nocturna y puede convertirse en un problema de seguridad vial.

Lo interesante es que muchas personas están probando algo inesperado: un simple trozo de poliestireno expandido (tecnopor).
¿Funciona realmente? ¿Es magia o tiene explicación técnica? Vamos a descubrirlo.
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Créditos al autor del contenido original 👉 Inventor Hacks
⚠️ Este tipo de procedimiento no debe intentarse sin supervisión técnica, ventilación adecuada y protocolos de seguridad. Involucra solventes inflamables y vapores potencialmente tóxicos.
Ahora sí, vamos al experimento.
Fase 1: Entender el material (el verdadero protagonista)
Los faros modernos están hechos de policarbonato, un polímero resistente al impacto pero sensible a:
Radiación ultravioleta
Solventes orgánicos
Temperaturas elevadas
Microabrasión constante
Cuando el faro se pone amarillo, lo que ocurre es:
Degradación de la capa UV protectora
Oxidación superficial
Formación de microfisuras microscópicas
Dispersión irregular de la luz
Es un problema químico y físico al mismo tiempo.
Fase 2: ¿Qué hace realmente el “vapor”?
El principio detrás del experimento es el siguiente:
Al exponer el policarbonato a vapores de ciertos solventes:
La capa superficial se reblandece.
Las micro-rayas se “fusionan”.
La superficie se vuelve más lisa.
La transparencia mejora visualmente.
En términos técnicos, se produce un reflujo superficial del polímero.
Pero aquí está el detalle crucial:
El policarbonato también puede:
Deformarse
Agrietarse
Perder estabilidad estructural
Quedar sin protección UV
Y eso no siempre se nota inmediatamente.
Fase 3: Lo que observé en el análisis
Cuando se controla el entorno (temperatura, concentración y tiempo de exposición), el efecto visual es real.
El faro mejora notablemente.
Pero también noté tres cosas importantes:
La mejora es superficial.
Sin sellado posterior, el amarillamiento regresa.
El margen entre “mejoró” y “lo dañé” es extremadamente pequeño.
Unos segundos de más pueden arruinar el faro.
El Riesgo que Muchos No Consideran
Los solventes utilizados en estos métodos:
Son altamente inflamables.
Generan vapores combustibles.
Pueden provocar incendio con una simple chispa.
Son irritantes para vías respiratorias.
Requieren protección ocular y guantes adecuados.
Además, calentar solventes en recipientes improvisados puede provocar:
Acumulación de presión.
Ignición repentina.
Proyección de material caliente.
Esto deja de ser un “truco casero” y entra en territorio de riesgo químico.
¿Valió la pena el experimento?
Desde el punto de vista técnico, sí: Me permitió comprobar que el efecto tiene base química real.
Desde el punto de vista práctico: No es el método más seguro ni el más recomendable para la mayoría de personas.
Un lijado progresivo + pulido + protección UV logra resultados igual de buenos, con mucho menor riesgo.
La Parte que Casi Nadie Explica
El brillo que ves después del vapor no significa que el faro esté protegido.
De hecho, muchas veces:
La capa UV original desaparece.
El policarbonato queda expuesto.
El deterioro puede acelerarse si no se sella.
Por eso algunos faros “restaurados” vuelven a ponerse amarillos en pocos meses.
Conclusión: Curiosidad Sí, Imprudencia No
El experimento demuestra que:
✔ El efecto visual es real.
✔ Tiene explicación química.
✔ Puede mejorar temporalmente la transparencia.
Pero también confirma que:
✖ No es un procedimiento inocente.
✖ Requiere conocimiento técnico.
✖ Involucra riesgos serios si se hace sin supervisión.
Si tu objetivo es mejorar la iluminación nocturna, mantener la seguridad vial y proteger la inversión en tu vehículo, el enfoque más inteligente sigue siendo:
Restauración mecánica controlada.
Protección UV profesional.
Procedimientos seguros.
La curiosidad impulsa el descubrimiento. La seguridad garantiza que ese descubrimiento no termine en accidente.






