🔥🔧 Por qué los engranajes de tu amoladora se ROMPEN y los fabricantes NO quieren que lo sepas ⚠️😱
- Área Académica de Metalurgia

- 11 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Los engranajes de una amoladora son piezas clave en el mecanismo que transmite la potencia del motor al disco de corte o lijado. Sin embargo, muchas veces estos engranajes terminan rotos o dañados, dejando la herramienta inservible. ¿Por qué ocurre esto? Vamos a analizarlo a fondo.

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Fuente del video: maquinando1
¿Por qué ocurre esto? Vamos a analizarlo a fondo.
1. Material y fabricación:
La mayoría de los engranajes en amoladoras baratas están fabricados con aceros de baja calidad o aleaciones que no soportan bien la fricción y el esfuerzo constante. Esto se traduce en un desgaste acelerado, grietas por fatiga o incluso ruptura completa del diente. Muchas veces para abaratar costos, los fabricantes sacrifican la calidad del acero, el tratamiento térmico y el diseño del engranaje.
2. Sobrecarga y uso inapropiado:
Un error común es forzar la amoladora con discos muy grandes o hacer cortes para los que no está diseñada, lo que genera cargas extras en los engranajes. Esto produce un estrés mecánico superior al que pueden soportar, provocando el desgaste prematuro o la rotura. Además, mantener la amoladora en contacto constante con materiales muy duros sin descansos puede generar un calentamiento excesivo, debilitando los engranajes.
3. Falta de mantenimiento y lubricación:
Los engranajes necesitan estar bien lubricados para reducir la fricción y el desgaste. Muchas veces, por falta de limpieza o mantenimiento, la grasa se contamina con polvo o restos metálicos que actúan como abrasivos. Esto acelera el deterioro del engranaje y puede causar que se atasque o se rompa. Además, no reponer la lubricación o usar grasas no adecuadas afecta la vida útil.
4. Diseño defectuoso o mala alineación:
En algunas amoladoras económicas, los engranajes pueden estar mal diseñados o montados con tolerancias flojas, lo que genera movimientos no deseados y fuerzas laterales. Esto provoca un desgaste irregular en los dientes y facilita la rotura. También, golpes o caídas pueden desalinear los engranajes y aumentar el riesgo de falla.
5. Malos hábitos de uso:
Presionar demasiado fuerte la amoladora contra el material.
Usar discos dañados o de mala calidad.
No dejar que la herramienta descanse para enfriarse.
Dejar la amoladora encendida sin carga por mucho tiempo.
Todos estos factores aumentan la fatiga mecánica y el estrés en los engranajes.
¿Cómo evitar que se rompan?
Elegir amoladoras con engranajes de acero endurecido o marcas reconocidas.
Usar correctamente la herramienta, respetando los tamaños y tiempos de trabajo.
Realizar mantenimiento constante: limpiar, lubricar y revisar desgaste.
Evitar golpes, caídas o mal uso que desalineen las piezas.
La rotura de los engranajes no es sólo cuestión de mala suerte o desgaste natural. La calidad del material, el diseño, el mantenimiento y, sobre todo, el uso correcto son claves para evitar que tu amoladora termine tirada en la basura. No caigas en la trampa de comprar barato sin revisar estas cuestiones, porque al final pagarás mucho más reparando o reemplazando la herramienta.










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